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Opciones de tratamiento actuales

 

Muchos síntomas asociados con la insuficiencia cardíaca se pueden tratar con fármacos, dispositivos médicos, (marcapasos, desfibriladores cardíacos internos, etc.) y cambios en el estilo de vida (dieta, ejercicio); sin embargo, ninguno de estos tratamientos detiene el curso de la enfermedad.

El trasplante de corazón es la única terapia curativa actual para la insuficiencia cardíaca y, en última instancia, brinda la mejor recuperación de la función cardíaca. Sin embargo, la terapia está significativamente limitada por la disponibilidad de corazones de donantes. En la actualidad, cada año hay menos de 4000 corazones de donantes disponibles en todo el mundo y esta cantidad está disminuyendo. Además, varios pacientes con insuficiencia cardíaca no son elegibles para un trasplante de corazón debido a factores como la comorbilidad o la edad.

Un soporte circulatorio mecánico (mechanical circulatory support, MCS) ofrece una forma de mejorar la circulación de la sangre en todo el cuerpo, con una bomba cardíaca denominada dispositivo de asistencia ventricular (ventricular assist device, VAD). Los dispositivos de asistencia ventricular están logrando un mayor reconocimiento clínico como una opción de tratamiento viable a largo plazo para pacientes con insuficiencia cardíaca avanzada.

Un resumen más completo de las opciones de tratamiento actuales para la insuficiencia cardíaca es el siguiente:

  • Fármacos. El manejo farmacológico de la insuficiencia cardíaca congestiva (congestive heart failure, CHF) se centra principalmente en aumentar la fuerza de las contracciones cardíacas. Un régimen con fármacos betabloqueantes, diuréticos, digitálicos e inhibidores de las enzimas convertidoras de la angiotensina (angiotensin-converting enzymes, ACE ) (inhibidores ACE) apunta a mejorar la efectividad de las contracciones cardíacas para frenar el curso de la CHF. Algunas investigaciones han sugerido que el aumento de la supervivencia es limitado y que los tratamientos con fármacos simplemente retrasan el avance de la CHF. Aunque la terapia con fármacos para la insuficiencia cardíaca puede mejorar la calidad de vida y también prolongar la supervivencia en forma moderada, las propuestas actualmente disponibles no detienen el curso de esta enfermedad.

  • Marcapasos biventricular (BiVentricular Pacing, BVP). Los dispositivos BVP están diseñados para estimular eléctricamente ambos lados del corazón de modo tal que las contracciones de los ventrículos izquierdo y derecho están resincronizadas. El ensayo MIRACLE (Multicenter InSync Randomized Clinical Evaluation) ha demostrado que, de los pacientes con CHF elegibles, casi un tercio no mostró mejoría o empeoró después del tratamiento. En aquellos pacientes que respondieron, la capacidad de bombeo del corazón mejoró solo en forma mínima, en aproximadamente cinco por ciento. Al igual que los fármacos, el marcapasos no ha demostrado detener o revertir el curso de la enfermedad.

  • Cirugía de derivación aortocoronaria con injerto. Este es un procedimiento quirúrgico para dirigir el flujo de sangre alrededor de un bloqueo o estrechamiento de una arteria ubicada en el corazón. Este procedimiento se considera en pacientes con insuficiencia cardíaca principalmente cuando hay indicios de un músculo cardíaco "hibernante" que mostrará una función mejorada con restauración del flujo de sangre normal. Ha habido mejorías luego de una derivación en dichos casos; sin embargo, la incapacidad de identificar con precisión a los pacientes adecuados limita la aplicabilidad del procedimiento.

  • Dispositivos de contención cardíaca. Estos dispositivos se colocan dentro o fuera del corazón dilatado, y son para reducir el tamaño del corazón agrandado (cardiomegalia), disminuir el estrés de la pared y mejorar la función cardíaca. El uso de un dispositivo dentro del corazón implica la extirpación de secciones del corazón por cirujanos, permitiendo de este modo que el corazón reducido bombee en forma más efectiva. Alternativamente, los métodos fuera del corazón implican el uso de un dispositivo semejante a una media que está diseñado para reducir el tamaño del corazón ejerciendo presión física hacia adentro. El primero de dichos dispositivos de Acorn no cumplió el criterio de valoración de su estudio clínico y la Administración de Medicamentos y Alimentos (Food and Drug Administration, FDA) de los Estados Unidos negó la aprobación para este dispositivo.

  • Bombas de balón intraórtico (Intra-aortic Balloon Pumps, IABP). Las IABP han estado en uso clínico desde los últimos años de la década de 1960 y son insertadas por un cardiólogo o cirujano para reducir los síntomas de la insuficiencia cardíaca aguda o mejorar el gasto cardíaco. Se coloca un catéter con punta de balón en la aorta, donde el balón se infla y desinfla en contrapulsación para las contracciones naturales del corazón. A nivel clínico, estas bombas se usan para soporte temporal en pacientes con insuficiencia cardíaca reversible aguda y no se consideran como una terapia curativa para la insuficiencia cardíaca avanzada.

  • Dispositivos de asistencia ventricular (Ventricular Assist Devices, VAD). Los VAD están diseñados para realizar toda la función de bombeo del corazón o parte de ella. Los VAD se implantan como un puente al trasplante o como un una alternativa al trasplante (denominada "terapia destino").

  • Corazón artificial total (Total Artificial Heart, TAH). Semejante al trasplante cardíaco, un TAH se implanta para reemplazar al corazón propio del paciente. Los TAH son dispositivos grandes y mecánicamente complejos. Creemos que se usarán solo en un subgrupo muy reducido de pacientes con CHF en etapa terminal.

  • Trasplante de corazón. El trasplante de corazón se ha convertido en un procedimiento quirúrgico efectivo y aceptado que puede hacer que los pacientes con insuficiencia cardíaca en etapa terminal vuelvan a llevar vidas relativamente normales durante un período generalmente esperado de hasta diez años. Los trasplantes son el único tratamiento curativo para la CHF pero este procedimiento es limitado debido a la cantidad relativamente pequeña y en disminución de corazones de donantes disponibles. En consecuencia, la cantidad de trasplantes a nivel global está disminuyendo.